La tubería adquiere su nueva forma
El primer paso importante consistió en cortar el tubo a la medida necesaria para la lámpara. La sección principal de la base se cortó a una longitud aproximada de 18 pulgadas, creando así la base para el resto del proyecto. Al cortar un tubo de plástico, los bordes pueden quedar ásperos y desiguales, por lo que los extremos recién cortados se lijaron con papel de lija. Puede parecer un detalle sin importancia, pero dejar esos bordes limpios hace que el proyecto acabado tenga un aspecto mucho más pulido.
El tubo en sí acabaría colocándose en posición vertical, pero necesitaba algo resistente debajo para mantenerlo erguido. Ahí es donde entra en juego la madera. Se cortaron varios trozos de madera de 1 por 3 en secciones cortas para formar las patas alrededor del tubo. A cada pieza se le hizo una pequeña muesca de 45 grados, lo que dotó a esas piezas de madera, por lo demás sencillas, de una forma decorativa.
Cuatro de estas piezas se colocaron alrededor de la parte inferior del tubo. Juntas, creaban una base más ancha capaz de sostener la lámpara y, al mismo tiempo, le daban un aspecto más acabado. La transformación ya había comenzado. Lo que había empezado siendo un simple cilindro de plástico se estaba convirtiendo poco a poco en el elemento central de algo mucho más interesante.