4. Rasqueta casera
Después de una lluvia intensa, en el patio de Linda solían formarse varios charcos poco profundos que tardaban una eternidad en desaparecer. A veces barría el agua con una escoba de jardín de cerdas duras, pero estas, en su mayoría, solo la desplazaban de un lado a otro. Le parecía innecesario comprar una escobilla de agua adecuada para exteriores, ya que tenía herramientas en el garaje. Entonces se fijó en su robusto rastrillo de jardín y en uno de los flotadores de repuesto.
Cortó un trozo de fideo del ancho adecuado para el rastrillo y lo cortó con cuidado a lo largo de un lado. De este modo, la espuma quedaba colocada sobre la cabeza del rastrillo, creando un borde ancho y suave. Si se utilizaba con suavidad, ayudaba a empujar el agua por el pavimento hacia el jardín, en lugar de dejar pequeños charcos. Una vez que el patio quedó limpio, Linda retiró la espuma y volvió a tener su rastrillo habitual.
Este es un buen truco para eliminar el agua estancada en pequeñas cantidades sobre una superficie exterior adecuada, pero no sirve para inundaciones graves ni en condiciones resbaladizas. Asegúrate de que la espuma esté bien fijada antes de usarla y deja de hacerlo si se retuerce o empieza a soltarse. La ventaja para los usuarios de edad avanzada es sencilla: el mango largo del rastrillo te permite trabajar de pie. Hay que agacharse menos, se evita tener que estar manipulando toallas y no hay que guardar ninguna herramienta voluminosa después.