El mito del alto volumen de calor
Resulta tentador subir la temperatura del rizador o de la plancha pensando que más calor equivale a un peinado más «fijado» y voluminoso. Sin embargo, el cabello fino es delicado; su diámetro es menor, lo que significa que su estructura interna alcanza altas temperaturas mucho más rápido que el cabello grueso. Cuando utilizas calor excesivo, no sólo estás peinando, sino que potencialmente estás «resecando» el pelo, lo que provoca roturas y puntas fritas que parecen onduladas en lugar de voluminosas.
Para que tu pelo siga pareciendo grueso y sano, baja el volumen. La mayoría de los cabellos finos pueden peinarse eficazmente a temperaturas inferiores a 150°C (300°F). Aplícate siempre primero un spray protector del calor ligero, específicamente formulado para cabello fino, para no añadir peso. Si utilizas secador, pon la cabeza boca abajo y concentra el aire en las raíces. Así aprovecharás la fuerza de la gravedad para levantar el cabello sin necesidad de quemarlo.