Cuál suele ser la causa
En muchos casos, un inodoro que funciona mal se debe a uno de los pocos problemas comunes que hay dentro de la cisterna. El primero suele ser la tapa, la pieza de goma situada en la parte inferior de la cisterna que se levanta al tirar de la cadena y vuelve a bajar para sellar el agua. Si no se asienta correctamente, o si está ligeramente desgastada o deformada, el agua puede seguir filtrándose incluso después de la descarga. Otra causa frecuente es la cadena que lo sujeta.
Si la cadena es demasiado corta, está enredada o enganchada de forma incómoda, puede impedir que la trampilla se cierre del todo. También está el flotador, que ayuda a controlar la altura a la que se llena de agua la cisterna. Si el nivel de agua es demasiado alto, puede seguir derramándose en el tubo de rebose y hacer que el inodoro funcione continuamente, incluso cuando nada parece obviamente mal. Por eso, este arreglo suele ser más fácil de lo que la gente espera. Una vez que se quita la tapa de la cisterna y se mira dentro, el problema suele ser visible en uno o dos minutos.
Y la mayoría de las veces, sólo se necesita un pequeño ajuste, no una reparación completa.