Cuándo detenerlos, devolverlos o llamar a un zapatero
He aquí la verdad que nadie quiere cuando está mirando un hermoso par de zapatos que le duelen: algunos zapatos no deben estirarse en casa porque, sencillamente, no son adecuados para sus pies. Si te aprietan los dedos de los pies en la parte delantera, el zapato es demasiado corto. Si tienes dolores agudos, ampollas repetidas, callos, durezas, roces en el talón que no se calman o presión en las uñas de los pies, ya no los estás «estrenando» Estás audicionando para tener problemas evitables en los pies. Las organizaciones médicas del pie señalan específicamente el mal ajuste como causa de ampollas, callos, durezas y problemas en las uñas de los pies, y aconsejan revisar el calzado si el dolor empieza a afectar a la vida diaria.
Si padece diabetes, entumecimiento o problemas de circulación, un calzado bien ajustado es más importante que un truco ingenioso, porque es posible que no note las lesiones a tiempo. Los especialistas del pie recomiendan revisiones periódicas, zapatos bien ajustados y atención médica para los síntomas, en lugar de tratar de autogestionar puntos de presión que podrían volverse graves.
Así que ésta es la regla práctica: estira los zapatos ligeramente ajustados, no los dolorosamente apretados. Si el par es de piel y sólo aprieta un poco, tienes una posibilidad real. Si es sintético, muy estrecho o demasiado corto, lo más inteligente suele ser devolverlo, cambiarlo por otro más ancho o llevarlo a un zapatero para que lo estire. A veces, el mejor truco con los zapatos es saber cuándo dejar de fingir que un mal ajuste es una oportunidad de crecimiento personal.