6 aceites caseros para aliviar el dolor

5. Aceite analgésico de jengibre

El jengibre es uno de esos ingredientes que la gente suele asociar con el té, el dolor de garganta o la digestión, pero también tiene una larga historia en el cuidado corporal. En forma de aceite de masaje, el jengibre se utiliza a menudo cuando el objetivo es crear una reconfortante sensación de calor que ayude al cuerpo a sentirse más suelto y relajado.

Para una versión casera, utilice de 3 a 4 gotas de aceite esencial de jengibre, 4 cucharaditas de aceite de semillas negras y 1 pastilla de alcanfor triturada. Mézclelo todo con cuidado, pero no caliente la mezcla una vez añadido el alcanfor. El alcanfor puede ser inflamable y debe manipularse siempre con precaución. Este aceite es especialmente adecuado para las zonas que se sienten rígidas, frías o tirantes, como las rodillas, las pantorrillas o la parte baja de la espalda. El jengibre aporta a la mezcla una sensación de calor, mientras que el aceite de semillas negras proporciona una base rica y suave para el masaje. El alcanfor añade esa cualidad fuerte y familiar de «bálsamo contra el dolor» que muchas personas encuentran reconfortante al instante.

Este aceite tiene una sensación más intensa que otros de la lista, por lo que es mejor utilizarlo con moderación y probarlo siempre en parches antes de usarlo en su totalidad.