Limpiar el filtro suele ser mucho más sencillo de lo que la gente espera, y en la mayoría de los casos sólo lleva unos minutos. Para empezar, deslice la rejilla inferior hacia fuera para tener acceso al suelo del lavavajillas. Si su modelo tiene un filtro extraíble, a menudo se desbloquea con un simple giro y se levanta. Una vez fuera, llévalo al fregadero y enjuágalo con agua corriente tibia.
Si hay suciedad visible o acumulación de grasa adherida, utiliza una esponja suave, un poco de detergente para vajilla o incluso un cepillo de dientes viejo para limpiarlo con cuidado. No frotes con fuerza, sólo lo suficiente para eliminar lo que se haya acumulado. También es una buena idea limpiar rápidamente alrededor de la zona donde se asienta el filtro, ya que la comida y los residuos pueden asentarse allí también. Una vez que todo parezca limpio, vuelve a colocar el filtro exactamente como salió y asegúrate de que encaje correctamente. Y ya está.
Sin herramientas complicadas, sin reparaciones profundas y sin necesidad de desmontar el lavavajillas.