Si su lavavajillas empieza a oler un poco mal, deja restos de comida o simplemente parece que no limpia tan bien como antes, es muy probable que haya algo en su interior que se esté pasando por alto.
Y para mucha gente, no es obvio al principio. La mayoría de nosotros tendemos a asumir que los lavavajillas más o menos cuidan de sí mismos. Los cargas, añades detergente, ejecutas un ciclo y esperas que todo salga limpio. Así que cuando eso empieza a cambiar, es fácil culpar al detergente, al agua o incluso a los propios platos.
Pero los pequeños signos suelen aparecer antes de que nos demos cuenta de que algo va mal. Puede que los vasos salgan turbios. Puede que los platos aún tengan pequeños restos de residuos. Puede que huela a humedad cada vez que abre la puerta, aunque el lavavajillas parezca limpio por fuera. Suele ser señal de que se están acumulando residuos en algún lugar donde no deberían estar.
La buena noticia es que a menudo se trata de un problema que tiene solución. Y una vez que sepa dónde buscar, es uno de esos problemas del lavavajillas que de repente tiene mucho más sentido.