El truco funciona gracias a algo en lo que la mayoría de la gente no piensa: la flexibilidad. Un rollo de cartón de papel higiénico vacío puede colocarse en el extremo de una manguera de aspiradora o de una boquilla manual, actuando como una extensión temporal. Pero a diferencia de los accesorios de plástico estándar, el cartón no es rígido. Se puede apretar. Aplanarlo. Inclinarlo. Y eso es lo que marca la diferencia.
En lugar de intentar forzar un cabezal de aspiradora voluminoso en un espacio en el que no cabe, el rodillo le permite ajustar la forma para que la succión pueda llegar realmente a donde tiene que llegar. Esquinas estrechas, grietas estrechas, bordes a lo largo de los zócalos, incluso pequeños huecos en los muebles: de repente, son mucho más fáciles de limpiar. No se trata de aumentar la succión. Se trata de dirigirla.
Y una vez que lo ves en acción, deja de parecer un truco al azar y empieza a parecer una solución sorprendentemente inteligente para un problema muy común.