Las aspiradoras funcionan bien… hasta que dejan de hacerlo. La mayoría de las veces, funcionan bien en espacios abiertos. Pero en el momento en que intenta limpiar a lo largo de bordes estrechos, huecos estrechos, o esas esquinas incómodas detrás de los muebles, las cosas empiezan a desmoronarse. La boquilla no encaja. La succión no funciona. Y de alguna manera, el polvo se desplaza en lugar de ser recogido. Es una de esas pequeñas frustraciones que nunca desaparecen.
Y ahí es exactamente donde entra en juego este pequeño truco inesperado. En lugar de recurrir a otro accesorio, algunas personas han empezado a utilizar algo que la mayoría de los hogares tiran sin pensárselo dos veces: un rollo de papel higiénico vacío. A primera vista, no tiene mucho sentido. Es sólo cartón. Es endeble. No está diseñado para limpiar nada. Y, sin embargo, cada vez más gente confía en él cuando se trata de esos lugares difíciles de alcanzar. No porque sustituya a una aspiradora.
Sino por lo que te permite hacer con una.