De vuelta en tierra firme aquella tarde, Mike no podía dejar de pensar en aquel extraño encuentro. Pasó las imágenes, grabadas con el móvil y de mala calidad, a su portátil para verlas con más detalle. El vídeo era caótico y estaba salpicado de agua, pero el color naranja brillante del pez se veía con total claridad. Confundido y ansioso por encontrar respuestas, Mike decidió no publicarlo en las redes sociales.
En su lugar, se conectó a un grupo especializado de Facebook llamado «Coastal Marine Enthusiasts», una comunidad especializada formada por pescadores locales, navegantes y biólogos marinos. Subió el vídeo de quince segundos con una sencilla leyenda:
«Esta mañana he pescado este gigante en alta mar. Se me rompió el sedal antes de poder sacarlo del agua. ¿Es algún tipo de tiburón albino raro o una mutación?». Confiando en que alguien del grupo, que sabía del tema, pudiera identificar la especie, Mike cerró el portátil, preparó una cena sencilla e intentó quitarse la sal de la piel.