No tires todavía estos objetos «inútiles» de casa: esto es lo que puedes hacer con ellos...

Un viejo archivador se convierte en el organizador de herramientas definitivo

Las herramientas de jardín son útiles, pero guardarlas de forma ordenada puede ser un problema constante. Los rastrillos, las palas, las azadas y las escobas son altos, incómodos de manejar y se vuelcan con facilidad. Si las apoyas contra la pared, enseguida se deslizan y acaban formando un montón enredado y desordenado. Ahí es donde un viejo archivador metálico puede resultar de repente muy útil. En lugar de guardar carpetas, se le pueden quitar los estantes y convertirlo en un sencillo organizador vertical para herramientas de mango largo.

La idea es muy sencilla. Retira las piezas que ya no necesitas y utiliza el cuerpo del armario como una base resistente. Los huecos que quedan sirven para separar las distintas herramientas y mantener sus mangos en posición vertical. El metal pesado ayuda a evitar que el organizador se vuelque, mientras que las secciones divididas facilitan la visión de todo el contenido. También puedes colocar unos cuantos ganchos resistentes en los laterales para objetos más pequeños, como palas de mano, tijeras de podar, guantes o cepillos. De este modo, se aprovecha tanto el exterior como el interior del armario. Una capa de pintura para exteriores puede mejorar el aspecto y proteger el metal.

Este pequeño cambio puede suponer una diferencia sorprendentemente grande. Ya no hace falta apilar las herramientas en las esquinas ni sacarlas de debajo unas de otras. Cada objeto tiene su propio sitio, por lo que coger el adecuado es cuestión de segundos. La siguiente idea es quizá menos práctica, pero llama bastante la atención.