"¿Hola?", gritó, con la voz temblorosa y sintiéndose absurdamente pequeña en aquel inmenso espacio. "¿Hay alguien aquí arriba? El haz de luz de su linterna recorrió el desván, proyectando sombras espeluznantes que bailaban sobre las viejas cajas y los muebles olvidados.
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Por un momento, todo quedó inmóvil, y Emily no pudo evitar sentirse un poco ridícula por esperar que hubiera algo inusual allí arriba. Pero, en el fondo, sabía que tenía que averiguar qué estaba haciendo ese ruido.
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