El corazón de Hana latía con fuerza mientras gritaba a Takashi: "¡Os voy a sacar de ahí a ti y a esas criaturas! Aguanta" Sabía que tenía que idear un plan, y rápido. Miró desesperada a su alrededor y vio un gran árbol cerca. Se le ocurrió una idea: podía utilizarlo para anclar la cuerda.
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Se apresuró a rodear el árbol con la cuerda, la tensó y le hizo un nudo triple. Convencida de que aguantaría, gritó: "Takashi, he asegurado la cuerda. Empieza a entregar a las criaturas una a una. Me aseguraré de que estén a salvo"
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