Echa medio litro de Coca-Cola en el retrete y el resultado es sorprendente... ¡Pruébalo tú mismo!

Tras dejar reposar la Coca-Cola el tiempo suficiente, la mujer volvió para inspeccionar la taza. El líquido ya no burbujeaba con fuerza, pero aún cubría las zonas más manchadas de la parte inferior. Visto desde arriba, el inodoro tenía prácticamente el mismo aspecto que cuando lo había dejado. El color oscuro ocultaba la porcelana por debajo del nivel del agua, por lo que era imposible saber si se habían desprendido algunos depósitos. Solo el siguiente paso revelaría si el experimento había funcionado.

Levantó la tapa y cogió un cepillo de baño. A continuación, frotó alrededor de la taza, prestando especial atención a la línea de flotación y a las manchas que había debajo del borde. La Coca-Cola no estaba pensada para hacer desaparecer mágicamente todas las manchas sin esfuerzo. En cambio, se le había dado tiempo a su acidez para ablandar parte de los restos acumulados. A medida que pasaba el cepillo por la porcelana, varias manchas rebeldes parecían más fáciles de eliminar que antes.

Hay una norma de seguridad importante que hay que recordar. La Coca-Cola nunca debe mezclarse con lejía u otros productos químicos de limpieza para el inodoro, ya que mezclar productos domésticos puede provocar reacciones o gases peligrosos. Durante este método, el inodoro solo debe contener el refresco. Tras frotar a fondo toda la taza, la mujer dejó el cepillo a un lado. El agua oscura y la suciedad desprendida aún dificultaban evaluar el resultado final. Ahora todo dependía de un simple gesto: tirar de la cadena.