La cocina y el comedor se convierten en el corazón de la casa
En el interior del vagón, Mila creó la parte de la casa que más utiliza ahora: una larga cocina y un comedor que aportan calidez al centro del tren. En lugar de optar por un estilo elegante o ultramoderno, eligió un aspecto más acogedor, con superficies de madera, estanterías abiertas y una mezcla de piezas antiguas y nuevas que dan la sensación de haber sido recogidas con el paso del tiempo. Las encimeras tienen un acabado ligeramente rústico, las estanterías albergan tazas y tarros de cristal desparejados, y los pequeños electrodomésticos están escondidos para que la estancia siga pareciendo tranquila. No quería que la cocina pareciera una sala de exposiciones. Quería que pareciera el tipo de lugar en el que la sopa puede cocerse a fuego lento durante horas mientras la lluvia golpea las ventanas. Y eso es exactamente lo que consiguió crear.

Esta zona central es donde la casa deja de parecer una novedad y empieza a ser realmente habitable. Puedes imaginarte las mañanas aquí, soñolientas y lentas. Puedes imaginarte a alguien cortando hierbas, hojeando un cuaderno o abriendo la puerta para que entre el aire fresco. No es bonito por el mero hecho de serlo. Funciona, y eso es lo que lo hace convincente.