Construyó una casita en los bosques de Gales… y vive allí sin electricidad

Su minicasa tiene todo lo que necesita

Tras unas dos décadas viviendo y construyendo en el bosque, la pequeña casa de Emma se ha convertido en mucho más que un experimento. Es un reflejo de la vida que quería crear. Aprendió a construir con materiales naturales, a recoger agua, a prepararse para el invierno y a hacer que un espacio extremadamente pequeño resultara acogedor. Pero quizá el mayor cambio fue darse cuenta de lo poco que realmente necesitaba.

No hay habitaciones repletas de muebles. Ni armarios desbordados de pertenencias. No hay una colección de aparatos eléctricos que compitan por su atención. En su lugar, hay un fuego acogedor, materiales naturales, pertenencias sencillas y el bosque justo al salir de su puerta. Y Emma considera que eso es una forma de lujo. Su hogar puede parecer inusual para alguien acostumbrado a las viviendas modernas, pero después de tantos años, se ha acostumbrado al trabajo y a la responsabilidad que conlleva este estilo de vida.

Desde luego, no es para todo el mundo. Vivir así requiere paciencia, preparación y estar dispuesto a renunciar a muchas comodidades cotidianas. Pero para Emma, la compensación parece merecer la pena. Su casa es diminuta. Es poco convencional. Y requiere mucho trabajo. Sin embargo, después de todos estos años, ha creado algo que se siente completamente suyo.