Construyó una casita en los bosques de Gales… y vive allí sin electricidad

En el interior, cada pulgada tiene una función

Entrar en la casa de Emma te da una impresión muy diferente a la de entrar en una casa típica. El espacio es pequeño, pero no da la sensación de que intente imitar una vivienda más grande. En cambio, todo se ha dispuesto en función de cómo vive ella realmente. No hay sitio para muebles enormes ni hileras de armarios de almacenamiento. Emma ha explicado que prefiere no llenar un espacio pequeño con elementos innecesarios, ya que hacerlo dejaría muy poco espacio para moverse.

Por eso, sus pertenencias son sencillas y están a la vista. Este enfoque también implica que tiene que replantearse regularmente lo que posee. Si algo no es útil ni importante, no hay motivo para conservarlo y que ocupe un espacio tan valioso. La vivienda tiene otra característica que la hace especialmente singular: la estancia principal es redonda.

Emma afirma que vivir en un espacio circular transmite una sensación muy diferente a la de vivir en una habitación rectangular convencional. Tras años perfeccionando el edificio, describe el resultado como cómodo, bonito y acogedor. Y cuando llega el frío, esa pequeña habitación se vuelve aún más acogedora. El fuego aporta calor y se convierte además en una parte importante de su rutina diaria.