Abre los armarios de tu cuarto de baño
Es posible que el cuarto de baño no tenga tanto espacio de almacenamiento como la cocina o el dormitorio, lo que hace que los productos innecesarios llamen aún más la atención. Empieza por el maquillaje. Los productos viejos, rotos o que no se usan pueden quedarse fácilmente en los cajones durante años. Revisa todo y separa los productos que usas habitualmente de aquellos de los que te has olvidado por completo.
Los artículos de aseo en formato de viaje son otro de los culpables habituales. Tiene sentido guardar unos cuantos para tu próximo viaje. Pero tener una colección entera de frascos diminutos por si acaso algún día te vas de viaje es otra historia. Fíjate también en tus esmaltes de uñas, productos de belleza y aparatos para el pelo. ¿Ese frasco que compraste porque te encantaba el color, pero que en realidad nunca usas? Quizá sea el momento de deshacerte de él. Lo mismo se aplica a los aparatos para el pelo que no has tocado en años.
Y mientras ordenas el baño, revisa los productos que hayan caducado y deshazte de ellos como es debido. Lo importante es evitar sustituir un montón de trastos por otro. Quédate solo con los productos que realmente utilizas. Una vez que hayas retirado todo lo demás, puede que de repente te resulte mucho más fácil organizar los armarios del baño, y quizá por fin puedas ver lo que se esconde en el fondo.