Aún quedaba un último reto. Todo el mundo necesita un lugar donde ducharse, arreglarse por la mañana y ocuparse de las tareas cotidianas. Por eso, la familia creó un cuarto de baño compacto que sigue la misma filosofía que el resto de la cabaña. Una pequeña ducha, un inodoro y un lavabo suspendido encajan perfectamente en el espacio disponible, mientras que se ha añadido espacio de almacenamiento siempre que ha sido posible. La familia también utiliza electrodomésticos compactos y almacenamiento vertical para evitar que la colada y los artículos domésticos esenciales invadan las zonas de estar.
Nada dentro de la cabaña es especialmente grande. Pero eso es precisamente lo que hace que la distribución funcione. La familia no ha intentado meter una casa convencional en 290 pies cuadrados. Han diseñado un hogar adaptado a su forma de vida real. Hay un lugar para cocinar, comer, relajarse, dormir, ducharse y pasar tiempo juntos. Y luego está la mayor ventaja de todas: al salir al exterior, la familia se ve inmediatamente rodeada de árboles imponentes, helechos y el ambiente tranquilo del bosque.
Puede que la cabaña sea diminuta en comparación con la mayoría de las viviendas familiares, pero su entorno ofrece algo que el dinero no puede recrear fácilmente. Desde fuera, es una pequeña cabaña de madera escondida entre los árboles. En el interior, sin embargo, esos 290 pies cuadrados se han convertido en un hogar familiar completo, y para esta familia, eso es más que suficiente.