El secreto se esconde dentro del tubo
La instalación de las luces cambió por completo el proyecto, pero aún quedaba un problema por resolver. Si simplemente se colocaban LED brillantes dentro de un tubo de plástico abierto, el resultado no tendría necesariamente el aspecto suave de una lámpara decorativa acabada. La luz necesitaba algo que la difuminara. Ahí es donde entró en escena un material sorprendentemente sencillo: el papel de protección para cajones o bandejas.
En lugar de utilizar plexiglás, que habría sido difícil de moldear para ajustarlo perfectamente al tubo curvado, se pudo envolver el revestimiento flexible alrededor del exterior. El revestimiento se cortó a la anchura adecuada y se aplicó pegamento caliente a lo largo de los laterales del tubo. A continuación, el material se extendió con cuidado alrededor del cilindro y se fijó sección por sección. Al cubrir todo el tubo, se creó una capa exterior translúcida.
Este sencillo añadido cumplía una importante función estética. En lugar de dejar los LED completamente al descubierto, el revestimiento suavizaba el aspecto de la luz y contribuía a convertir el tubo en algo parecido a una lámpara de verdad. Desde fuera, el cilindro terminado tenía un aspecto elegante y sencillo. Pero, una vez conectado a las luces, quedó claro el verdadero motivo de todos esos pasos de montaje.