Por error, pidió una caja enorme de flotadores de piscina, pero estos sencillos trucos hicieron que mereciera la pena

6. Reposacabezas para la bañera

Para cuando Linda llegó al baño, ya empezaba a ver de otra manera cada trozo de pasta que quedaba. Había un problema que le había molestado durante años: el borde duro de la parte trasera de la bañera. Una toalla doblada le permitía recostarse un poco más cómodamente, pero enseguida se humedecía, se deslizaba hacia un lado o acababa flotando a su lado.

Linda cortó un trozo de espuma para que se ajustara a la parte de la bañera donde apoyaba la cabeza y el cuello. A continuación, hizo un corte a lo largo de un lado para que la espuma se pudiera abrir ligeramente y se apoyara sobre el borde de la bañera. El resultado fue un sencillo borde acolchado que resultaba mucho más suave que la superficie dura que había debajo. Cuando terminó, pudo quitárselo y dejarlo secar.

Se trata de una idea para mayor comodidad, no de un dispositivo de seguridad para el baño. Debe quedar bien fijado y nunca debe suponer un riesgo de resbalón o tropiezo. Las barandillas adecuadas y las superficies antideslizantes siguen siendo muy importantes allí donde se necesitan. Para Linda, sin embargo, fue el uso final perfecto para su compra accidental. La caja gigante que tanto le había molestado le había proporcionado ahora pequeños arreglos por toda la casa, y, curiosamente, se alegraba de que se hubiera quedado.