¡Estos trucos de bricolaje a la antigua usanza merecen volver a ponerse de moda!

El «Glass Loosener»

Dos vasos apilados y pegados entre sí son un problema habitual en la cocina que nos da muchos quebraderos de cabeza. Tiras, giras… y te preocupa que uno se rompa en tus manos. Cuanto más lo intentas, más pegados parecen estar, y al final te da miedo incluso tocarlos.

Esta es la forma más suave de hacerlo. Llena el vaso de arriba con agua helada y déjalo reposar un minuto. A continuación, sumerge el vaso de abajo en un cuenco con agua caliente, con cuidado de no quemarte las manos. El vaso exterior se expande ligeramente con el calor. El vaso interior se contrae con el frío. Esa pequeña diferencia de tamaño es todo lo que hace falta, y los vasos se separan con apenas un tirón.

Sin tirar. Sin retorcer. Sin riesgo de que se rompa el vaso ni de cortarse la mano. Solo agua caliente, agua fría y un minuto de paciencia. Es el tipo de truco que parece magia la primera vez que lo pruebas, aunque en realidad es la física la que hace todo el trabajo entre bastidores. Guárdate este truco para el próximo percance en la cocina.