El truco del jarrón resistente
¿Alguna vez has puesto un jarrón con flores frescas sobre la mesa y has visto cómo se volcaba en cuanto pasaba alguien por allí? Los jarrones altos son famosos por eso. Basta con que unos cuantos tallos se inclinen hacia un lado para que todo se caiga, agua incluida. Es un desastre que nadie tiene tiempo de limpiar dos veces en una semana, sobre todo cuando se echan a perder unas flores tan bonitas en el suelo.
La solución es cuestión de segundos. Echa una capa de arena en el fondo del jarrón antes de añadir el agua y las flores. El peso adicional se distribuye hacia abajo y mantiene la base firmemente en su sitio. Ni siquiera el viento que entre por una ventana abierta lo moverá. Tampoco lo volcará una mascota curiosa que pase rozándolo. Incluso un ramo pesado que se incline hacia un lado se mantendrá perfectamente erguido.
No hace falta comprar arena especial para manualidades en una tienda. Una o dos tazas de arena de un arenero viejo, una bolsa de la sección de bricolaje o incluso grava fina servirán perfectamente. Enjuágala primero para que el agua se mantenga clara. Así, tus flores se mantendrán erguidas sin tambalearse. Este pequeño paso te ahorrará derrames, jarrones rotos y mucha menos frustración en la mesa de tu cocina.