Una multa de 700.000 euros por exceso de velocidad: ¿podría ser éste el futuro del castigo justo?


Por qué dudan los políticos

En todo el mundo, los legisladores se andan con cuidado con este tema. Pocos gobiernos quieren tocar la idea de las multas ajustadas a los ingresos, por temor a las reacciones negativas tanto de los votantes como de las empresas.

Para algunos, es un campo de minas político: justicia sobre el papel, resentimiento en la práctica. Para otros, se trata de un cambio de mentalidad sobre la justicia que debería haberse producido hace tiempo. Pero una cosa es cierta: a medida que aumenta la concienciación pública, también lo hace la presión sobre los líderes para que adopten una postura. Y si la historia nos dice algo, el silencio no dura para siempre.